IA legal llega con fuerza a Chile: expertos advierten que la supervisión humana es clave para evitar errores jurídicos
Herramientas de inteligencia artificial irrumpen en estudios jurídicos chilenos, pero especialistas alertan sobre los riesgos de usarlas sin control experto.
La inteligencia artificial está transformando silenciosamente la manera en que los abogados trabajan en Chile. Lo que antes tomaba horas —revisar jurisprudencia, rastrear cambios normativos o analizar regulaciones vigentes— hoy puede resolverse en minutos gracias a asistentes impulsados por IA. Sin embargo, esta aceleración tecnológica viene acompañada de una advertencia que los expertos no quieren ignorar: usar estas herramientas sin supervisión profesional puede ser tan peligroso como no usarlas.
Estudios jurídicos, departamentos legales de empresas y equipos de cumplimiento en toda la región latinoamericana han comenzado a incorporar estas soluciones en su día a día. Chile no es la excepción. En un contexto donde la carga de trabajo legal es alta y los plazos son exigentes, la promesa de automatizar tareas repetitivas resulta muy atractiva. Pero la pregunta que surge es inevitable: ¿qué tan confiable es la información que entrega una IA cuando hay decisiones legales de por medio?
Manuel de la Colina, CEO de Juztina —legaltech con operaciones en Chile, Perú, Colombia, Argentina y México— sostiene que la clave está en un concepto que define toda su propuesta: el llamado human in the loop, es decir, la participación activa y permanente de profesionales jurídicos en cada etapa del sistema, desde la selección de fuentes hasta la validación de los resultados que entrega la plataforma.
Según De la Colina, la inteligencia artificial no debe verse como un reemplazo del abogado, sino como una herramienta que le devuelve algo valioso: el tiempo. Un recurso que hoy se consume en búsquedas manuales y que podría destinarse al análisis estratégico y la toma de decisiones. Pero eso, advierte, solo funciona si existe un control humano real y riguroso detrás de cada respuesta que genera el sistema.
Para los chilenos, el impacto de esta tendencia puede sentirse en distintos ámbitos de la vida cotidiana:
- Procesos legales más ágiles en trámites como contratos, herencias o demandas laborales.
- Mayor acceso a orientación jurídica para personas y pequeñas empresas que antes no podían costear asesoría especializada.
- Reducción de errores en la revisión de documentos legales complejos, siempre que haya un profesional validando los resultados.
El debate, en todo caso, está lejos de cerrarse. La adopción de IA en el mundo legal plantea desafíos regulatorios que Chile aún no ha abordado de forma integral. ¿Quién responde cuando una IA entrega información incorrecta que deriva en un perjuicio legal? Esa pregunta, por ahora, sigue sin una respuesta clara en la legislación nacional, lo que refuerza la urgencia de establecer estándares de supervisión antes de que el uso de estas herramientas se masifique sin control.